Departamento · 3 dormitorios
venta
S/ 3,332,000
·
USD 980,000
Mantenimiento S/ 1,250
Calle Carlos Porras Osores 440, Campo De Polo, San Isidro
Penthouse en Calle Porras Osores a Una Cuadra del Lima Golf
A espaldas del Country Club y a una cuadra del Lima Golf, hay direcciones que no necesitan presentación. Carlos Porras Osores es una de ellas: discreta, residencial, segura, rodeada de embajadas y parques, con ese silencio raro de encontrar en San Isidro. Ahí, en la parte más protegida del barrio, se encuentra este penthouse dúplex de 475 m²: amplio, privado y hecho para vivir arriba —literal y emocionalmente—.
El ascensor llega directo al departamento. Nada de pasillos ni espacios compartidos: se entra a un hogar con presencia.
En el primer nivel, la casa se siente como una residencia horizontal: una sala–comedor generosa que se abre a una terraza amplia, de esas que sí se usan, donde el interior respira. La cocina, moderna y cálida, tiene península tipo comedor de diario, despensa y un layout pensado para el ritmo real de una familia (o de alguien que disfruta cocinar sin aislarse).
La zona privada está muy bien resuelta: tres dormitorios realmente amplios, cada uno con baño en suite. El principal suma el lujo que importa: walk-in closet y una sensación de calma. Y hay un detalle que se agradece: los tres dormitorios conectan con una sala de estar que funciona como refugio diario, lejos del área social.
El segundo nivel cambia el tono: aquí el departamento se convierte en escenario. Una sala de estar se abre a la súper terraza, el lugar donde pasan las mejores cosas: parrilla, piscina y espacio suficiente para armar desde un almuerzo impecable hasta una noche larga con amigos.
Y si te gusta recibir, hay un plus difícil de replicar: una segunda sala más privada, diseñada para disfrutar sin formalidades, con barra tipo bar y un ambiente perfecto para un karaoke o una reunión íntima que termina cuando tú decides. Al fondo, un jardín que le da aire y frescura a este nivel, y el soporte que debe estar —pero sin invadir—: lavandería y área de servicio.
En una zona donde estacionar ya es un tema, acá no lo es: incluye dos cocheras dobles lineales, espacio para cuatro autos. Un privilegio real.
Este no es un penthouse “para ver”. Es un penthouse para vivirlo: con metros que se sienten, distribución inteligente y una ubicación que juega en otra liga. Si buscas San Isidro en su versión más fina —la que se camina, se disfruta y se protege—, esta propiedad está exactamente donde debe estar.
El ascensor llega directo al departamento. Nada de pasillos ni espacios compartidos: se entra a un hogar con presencia.
En el primer nivel, la casa se siente como una residencia horizontal: una sala–comedor generosa que se abre a una terraza amplia, de esas que sí se usan, donde el interior respira. La cocina, moderna y cálida, tiene península tipo comedor de diario, despensa y un layout pensado para el ritmo real de una familia (o de alguien que disfruta cocinar sin aislarse).
La zona privada está muy bien resuelta: tres dormitorios realmente amplios, cada uno con baño en suite. El principal suma el lujo que importa: walk-in closet y una sensación de calma. Y hay un detalle que se agradece: los tres dormitorios conectan con una sala de estar que funciona como refugio diario, lejos del área social.
El segundo nivel cambia el tono: aquí el departamento se convierte en escenario. Una sala de estar se abre a la súper terraza, el lugar donde pasan las mejores cosas: parrilla, piscina y espacio suficiente para armar desde un almuerzo impecable hasta una noche larga con amigos.
Y si te gusta recibir, hay un plus difícil de replicar: una segunda sala más privada, diseñada para disfrutar sin formalidades, con barra tipo bar y un ambiente perfecto para un karaoke o una reunión íntima que termina cuando tú decides. Al fondo, un jardín que le da aire y frescura a este nivel, y el soporte que debe estar —pero sin invadir—: lavandería y área de servicio.
En una zona donde estacionar ya es un tema, acá no lo es: incluye dos cocheras dobles lineales, espacio para cuatro autos. Un privilegio real.
Este no es un penthouse “para ver”. Es un penthouse para vivirlo: con metros que se sienten, distribución inteligente y una ubicación que juega en otra liga. Si buscas San Isidro en su versión más fina —la que se camina, se disfruta y se protege—, esta propiedad está exactamente donde debe estar.